Cuando tengas un día de esos en que piensas “¡Odio mi trabajo!”, haz lo siguiente:

En el camino de vuelta a casa desde el trabajo, para en una farmacia y ve hacia donde están los termómetros. Tienes que comprar un termómetro rectal de Johnson & Johnson. Asegúrate de coger ese modelo y esa marca.

Cuando llegues a casa, echa el pestillo, baja las persianas y descuelga el teléfono para que nadie te moleste durante tu sesión de terapia. Ponte ropa muy cómoda, como un camisón o pijama ligero, y échate en la cama.

Abre el paquete y saca el termómetro. Ponlo con cuidado sobre tu mesilla de noche para no romperlo. Coge el prospecto y léelo. Encontrarás en letra pequeña la frase: “La calidad de cada termómetro rectal fabricado en Johnson & Johnson ha sido verificada personalmente”.

Ahora cierra los ojos y repite en voz al menos cinco veces: “¡Estoy tan contento de no trabajar en Control de Calidad en Johnson & Johnson!”. Tened un buen día y recordad, siempre, que hay alguien con un trabajo peor que el vuestro.

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1 comentario
la verdad comentó el 31.03.2011 a las 6:12 am

Eso no ayuda en nada y ni siquiera es gracioso.

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