Cuando parezca que has matado al monstruo, nunca te acerques a ver si realmente está muerto.
Si descubres que tu casa fue construida sobre un antiguo cementerio indio, o alguna vez fue escenario de misas negras, o los anteriores ocupantes estaban locos o fueron asesinados o se suicidaron o practicaban ritos satánicos… ¡múdate cuanto antes!
Nunca leas una invocación demoníaca en voz alta, incluso como una broma.
Nunca bajes a investigar al sótano, sobre todo si se ha cortado la luz.
Como regla general, nunca resuelvas acertijos que abran las puertas del Infierno.