feb
05
2009
Un joven llevaba a su novia de regreso a casa en un día en que hacía un frío del diablo, cuando de pronto se les poncha una llanta. El joven baja de su auto y empieza a cambiarla. Al poco rato sube al auto
y le dice a la novia:
- ¡Estoy muerto de frío! ¡Ya casi no siento mis manos!
- ¡Pues mételas en medio de mispiernaspara calentarlas!
La muchacha se sube el vestido y le permite al joven que ponga susmanosentre sus muslos.
Después de un rato el joven dice:
- ¡Ya! ¡Ya las siento mejor! Déjame terminar de cambiar la llanta.
El joven termina de cambiar la llanta y al entrar de nuevo al auto, la muchacha le dice con visibles ganas:
- ¡Parece que tus orejas están también terriblemente frías!