Los pasajeros de un avión están instalados en sus asientos y esperan a los pilotos para el despegue. En ese momento, dos hombres entran en el avión, con uniforme de piloto: llevan gafas negras. Uno de ellos va acompañado de un perro lazarillo y el otro va abriéndose camino ayudado de un bastón blanco. Entran en la cabina de pilotaje y cierran la puerta.
Algunos pasajeros se ríen nerviosamente y todos se miran con una expresión entre sorpresa, miedo y escepticismo. Un momento después, se encienden los motores del avión y el avión empieza a tomar velocidad en la pista. Va cada vez más deprisa y parece no despegar nunca.