Los monólogos siempre exigen algo más del actor. Y cuando ese unipersonal está basado en algo gracioso, mucho más. Por eso, este espectáculo es altamente recomendado para todos aquellos que vivan o viaje a Barcelona entre este y el próximo fin de semana. Se trata de “Un monólogo sobre cine fantástico y de terror”, a cargo de Ramón LSD.
Esta presentación se caracteriza por su insaciable e implacable parodia en clave de gags sobre muchos clásicos de ambos géneros del cine. Sin embargo, ni siquiera es necesario haber visto ninguna de esas películas para reírse a carcajadas de las ocurrencias magníficas del gran actor.
¿Qué hacer un fin de semana? ¿Qué hacer que nos dé la oportunidad de arrancarnos una sonrisa o, mejor, una carcajada para descomprimir la tensión de las horas laborales o les estudios? Te sugiero, por ejemplo, ir al teatro. Y entre toda la oferta madrileña, hay dos que se tratan de monólogos que te harán reírte con todas las ganas del mundo.
La primera obra se llama La cocina de los monólogos 2 (foto), es decir, la segunda parte de una puesta que dicen los que vieron la primera debe estar imperdible. Se trata de una obra presentada con nuevos contenidos, un trío de reconocidos chefs que se dedican a ofrecer un banquete del humor más impresionante.
El tema del que vengo hablar hoy no son las películas de terror, y sin embargo provoca escalofríos, sudores, sufrimiento, acongoje y, sobre todo,… es para cagarse.
Sí, voy a hablar del apretón. Aquel que no lo haya sufrido será uno de esos ignorantes que piensa que el peor dolor es el de muelas o el dolor del parto, o el de un tiro en el estómago, o el de un cólico nefrítico, o incluso la tan socorrida patada en los cojones; el que sientes como si te despellejan y te echan sal por encima… sin embargo aquellos de vosotros que lo hayáis sufrido sabéis de lo que hablo, y seguro que se os ponen los pelos como escarpias sólo de pensar que puede ocurrir de nuevo en cualquier instante.
¿Se han fijado en que una tía nunca te dice: «Baja la basura»? No, porque no la bajarías. Lo que hace es decir: «¿Hemos bajado la basura…?». Y entonces la bajas como un zombi. Tampoco te dice: «Tienes que desatascar el lavabo…». Ella deja caer: «Deberíamos desatascar el lavabo…». Y ahí vas tú, corriendo al bote sifónico a sacar la melena del león de Ángel Cristo…
¡Y así lo dicen todo! «Tenemos que sacar al perro»; «Tenemos que pintar el balcón». Lo que no entiendo es por qué no aplican esto a todo y dicen: «Nos hemos meado fuera de la taza…».
Uno de los mejores monólogos de Luis Piedrahita, donde nos habla sobre el papel y el trabajo rápido que tuvo Dios al hacer el mundo en solo 7 días. ¿Y con 7 días queremos perfección?
Parte de un monólogo muy bueno del humorista Luismi sobre el control de seguridad de los aeropuertos. Una actuación llena de sonidos, imitaciones e improvisación.
Os quiero contar un secreto: Espinete… no existe. Es un erizo que interpreta el papel de Espinete. Además el pobre está encasillado.
Y es que de pequeños vivíamos engañados. Y nuestros padres eran los principales responsables. No dudaban en recurrir a cualquier mentira con tal de conseguir sus objetivos.
Por ejemplo, a la hora de la comida. Si tu no querías comer, te intentaban hacer creer que la cuchara con el puré de verduras era…un avión. ¡Vaya símil más acertado! De hecho creían que lo único que le faltaba para ser verosímil era el sonido del motor. Y ahí les veías BRRRRRRRRRRRRRR.
Monólogo de Dani Rovira en el programa “Nuevos Cómicos”, de Paramount Comedy, donde agarra con buen humor asuntos como la niñez, la paternidad y las relaciones conyugales. Dividido en 3 videos llenos de carcajadas, vamos a verlo.