Unos niños durmiendo y unos padres malvados…

Os quiero contar un secreto: Espinete… no existe. Es un erizo que interpreta el papel de Espinete. Además el pobre está encasillado.
Y es que de pequeños vivíamos engañados. Y nuestros padres eran los principales responsables. No dudaban en recurrir a cualquier mentira con tal de conseguir sus objetivos.
Por ejemplo, a la hora de la comida. Si tu no querías comer, te intentaban hacer creer que la cuchara con el puré de verduras era…un avión. ¡Vaya símil más acertado! De hecho creían que lo único que le faltaba para ser verosímil era el sonido del motor. Y ahí les veías BRRRRRRRRRRRRRR.
Publicado por wolfcat en Textos divertidos el 23 Agosto, 2008
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